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Oaxaca
es un lugar mágico, conocido por sus rituales cotidianos, su hospitalidad,
sus fiestas, su arte, su gente y su espíritu. Empiece el día
con una temprana meditación, acompañado por los pájaros
que serenan cada mañana con su canto, o dese una refrescante zambullida
en la piscina, camine por los restos de la vieja Hacienda y el campo que
nos rodea, y consiéntase con un desayuno delicioso . . . la HACIENDA
EL ENCUENTRO lo provee de un espacio propicio para renovación.
De frente, hacia el sur, están las ruinas arqueológicas
de Atzompa - tan impresionantes como las de Monte Albán (detrás)
- a las que se puede llegar caminando (en aproximadamente 45 minutos).
Además de la belleza misteriosa de estas ruinas, el pueblo al pié
de la colina no puede esconder su genuina atmósfera de una comunidad
agraria pre-hispánica.
En un mismo día, es posible explorar un ambiente rural, ser testigo
de las raíces pre-hispánicas de la zona, y sentir la gran
presencia colonial, particularmente en el centro de la ciudad . . . todo
esto complementado por la generosidad y calidez de la gente oaxaqueña.
Según la época del año, en el valle se celebran diferentes
días de fiesta, como Semana Santa, la Guelaguetza o Lunes del Cerro
(en el mes de julio), Día de Muertos (a fines de octubre y principios
de noviembre), la Noche de Rábanos (el 23 de diciembre), Navidad
y el Año Nuevo.
Además
de gozar de una comida en el mercado o en uno de los muchos restaurantes
que rodean al zócalo, se pueden visitar a varios de los pueblitos
en el valle que rodea la ciudad de Oaxaca, muchos con una larga tradición
en la fabricación de artesanías: tejido, bordado, alfarería,
tallado de madera y joyería.
O también podría visitar la Fábrica de Papel del
pintor Francisco Toledo, o el pueblo donde vivió el querido pintor
Rodolfo Morales. La bebida fermentada conocida como Mezcal se produce
en Oaxaca, y se ofrecen asombrosas variedades para todos los gustos. Hay
también innumerables sitios arqueológicos que pueden alimentar
a su espíritu aventurero y satisfacer su curiosidad . . . hasta
la noche, cuando las estrellas son particularmente visibles y apreciables
desde el confort y privacidad de la HACIENDA EL ENCUENTRO . . . y la noche
es suya para disfrutar.
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