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La
construcción de la casa fue hecha a mano, sobre las ruinas del
casco de una gran Hacienda del siglo XVI,
con piedras de río labradas, paredes de adobe doble, lajas, techos
de tejas y pisos de maderas finas, empleando técnicas zapotecas
y mixtecas. La atmósfera es cálida,
en equilibrio, sin compulsión por la belleza, de un confort interior
y exterior sencillo, el todo convertido en un ambiente y una actitud refrescante
y estimulante.
Combinando
colores, objetos, texturas y formas diferentes en las habitaciones, patios,
fuentes, cocina, comedor, salón de encuentros, baños, sala,
biblioteca, capillita, jardines, temazcal y piscina, el ambiente es el
de una casa de campo tradicional en el Oaxaca de hoy
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